Si fue tomada la decisión de cremar el cuerpo, se recomienda que la cremación se lleve a cabo después de la liturgia funeral. La Iglesia prefiere que el cuerpo del difunto esté presente para los ritos funerarios. Los restos cremados deben ser tratados con el mismo respeto que se le da al cuerpo humano del que son originados, lo cual incluye la disposición final. La disposición adecuada de los restos cremados indica que deben ser enterrados o sepultados en un cementerio o mausoleo, lo que garantiza el apropiado cuidado perpetuo. 

La costumbre de la dispersión de los restos cremados o el mantenerlos en la casa de un pariente o amigo del difunto no se considera como una disposición reverente y por lo tanto no es aprobada por la Iglesia.

Para obtener más información acerca de la cremación, consulte a su pastor Católico o póngase en contacto con un Consejero de Catholic Cemeteries and Funeral Homes.